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Pedro Ispizua

Se trata de un edificio del año 1923 del ilustre arquitecto Pedro Ispizua, que en su trayectoria evolucionó desde un academicismo hasta un racionalismo puro o “Estilo Internacional”. En este edificio  ubicado en el Ensanche de Bilbao,  experimenta la estructura de hormigón en combinación con forjados de entramado de madera, para una mayor optimización y rentabilidad. En lo que a la organización de la vivienda se refiere, ésta pretendía compartimentar las máximas piezas posibles para dar cabida a la demanda habitacional de la época. Como resultado de su construcción se abusaba de los corredores de circulación.

Además de un programa funcional acotado para los nuevos habitantes, la intención principal de los clientes era eliminar los metros cuadrados de pasillo que existían para poder aprovechar más metros de la casa. El planteamiento que se propuso fue agrupar las estancias que componen la zona de día en una misma zona de la vivienda y aquellas zonas de noche en otra reduciendo así las circulaciones entre estancias. Los dormitorios se agruparon en la zona más privada y silenciosa, alejada de la entrada. Por el contrario, la cocina y el salón comedor se volcaron a la calle principal buscando la orientación sur – suroeste. Se mantuvo la posición de los baños en el eje central, entre las zonas de día y de noche. La zona de lavado ubicada en la línea con el acceso a la vivienda, pretendía proteger la cocina de la vista al entrar a la vivienda.

El tratamiento del interior, adaptándose a las opciones del cliente, se realizó buscando líneas simples y un aspecto neutral, dejando que los objetos personales de los usuarios aportaran color y calidez a la vivienda.

Presupuesto
60.000 - 70.000 €
Constructor
Aguna Rosa S.L.
Año
2017
Tipología
Residencial
Fotografía
Juan Carlos Hernández
Localización
Ensanche, Bilbao, Bizkaia
Escala
130m2
En lo que a la organización de la vivienda se refiere, la planta original pretendía compartimentar las máximas piezas posibles para dar cabida a la demanda habitacional de la época de su construcción y como resultado, existía un exceso de corredores de circulación.
Además de un programa funcional acotado para los nuevos habitantes, la intención principal de los clientes era eliminar los metros cuadrados de pasillo que existían para poder aprovechar más metros de la casa.
La zona de lavado ubicada en la línea con el acceso a la vivienda, pretendía proteger la cocina de la vista al entrar a la vivienda.
El planteamiento que se propuso fue agrupar las estancias que componen la zona de noche en la zona más privada y silenciosa, alejada de la entrada. Por el contrario, la zona de día se volcó a la calle principal buscando la orientación sur - suroeste. Se mantuvo la posición de los baños en el eje central, entre las zonas de día y de noche, reduciendo así las circulaciones entre estancias.